domingo, 2 de julio de 2017

Un encuentro con Ana María Kaufman

La lectura desde la visión de Ana  María Kaufman

Kaufman, A. (2010) en su libro: "Leer y escribir: el dia a día en las aulas" señala que para "enseñar bien, es indispensable tener claro qué es lo que vamos a enseñar", es decir, cuál es el objeto de estudio. Las investigaciones didácticas actuales han revisado y planteado debates acerca de los contenidos de enseñanza de los diferentes ámbitos disciplinares que coexisten en la escuela. Dentro de este universo, el contenido de la asignatura de Lengua se ha ido modificando fuertemente en las últimas décadas.

Lerner, D. (2001) citada por Kaufman (2010) dice: "Puede afirmarse que el gran propósito de la enseñanza de la lectura y la escritura en el curso de la educación obligatoria es el de incorporar a los chicos a la comunidad de lectores y escritores: es el de formar alumnos como ciudadanos de la cultura escrita..."

Durante muchos años se consideró, enfatiza la autora, que el contenido que se ha de enseñar para que un niño se iniciara en la lectura y la escritura eran las "primeras letras". La idea subyacente consistía en que el texto es una suma de palabras, que a su vez constituía una suma de letras; de modo que bastaba con enseñar las letras y cómo "juntarlas" para ir formando palabras, luego oraciones y después textos. En los grados más avanzados,  los contenidos de las horas de lengua, estaban constituidos, básicamente, por cuestiones gramaticales y ortográficas. En este sentido, la idea era que, conociendo gramática y ortografía, el niño iba a estar capacitado para leer y escribir.

Al transcurrir el tiempo, los aportes de la lingüística y la pragmática, introdujeron otros saberes como necesarios, entre ellos: algunas características de los distintos tipos de textos y ciertas nociones textuales, tales  como la coherencia y la cohesión en la escritura. Entonces se decidió disminuir las horas dedicadas a la enseñanza de la  gramática y a la ortografía, para dedicarlas a dar a conocer las características formales de los distintos tipos de textos y los diferentes mecanismos de coherencia y cohesión.

Desde hace más de una década, señala la investigadora, la situación perdió coherencia y todo se convirtió en una mezcla de teorías:

                                      En lo que respecta al contenido de Lengua, coexisten 
                                      en los programas temas que provienen de diferentes
                                      teorías lingüísticas. Sujetos, modificadores directos, 
                                      tipos de textos, comunicación,  adjetivos, cohesión y
                                      coherencia textual, verbos y pronombres bailan una 
                                      anarquizante danza delante de los ojos  azorados del
                                      docente.  El  resultado  consiste  en  una transmisión 
                                      inconexa de estos conceptos a cargo de maestros que
                                      tienen que aparentar tranquilidad frente a los ojos 
                                      azorados de sus alumnos.
                                                          Ana María Kaufman y María Elena Rodríguez, 1993:13


La acertada reflexión didáctica de Lerner mencionada anteriormente, que concibe las prácticas sociales de lectura y escritura como el centro del objeto de enseñanza, constituye un aporte inestimable para abandonar este escenario. El aprendizaje de estas prácticas se da a lo largo de un prolongado proceso de construcción de saberes y estrategias por parte de los alumnos. Por ejemplo, leer implica construir la significación de un texto y, en ese proceso, se coordinan datos del texto (tanto correspondientes al sistema de escritura como al lenguaje escrito) con datos del contexto.

 El papel del lector es muy activo, ya que es quien pone en juego toda su competencia lingüística y cognitiva a fin de participar en este proceso de transacción con el texto. Ese rol activo se expresa a través del despliegue de una serie de estrategias básicas: el lector interpreta, anticipa; cuando algo no tiene sentido o resulta contradictorio, vuelve atrás a fin de verificar si leyó malo si el texto tenía algún error; infiere lo que no está escrito explícitamente ...

Si partimos de esta concepción de lectura, nuestro accionar en el aula tenderá a proponer situaciones en las que los niños desplieguen este tipo de estrategias para ir apropiándose de las características del sistema de escritura y del 'lenguaje escrito a través de prácticas de lectura de diferentes textos de circulación social. Si, por el contrario, concebimos la lectura como la capacidad de reconocer las letras, identificar los fonemas correspondientes y establecer la relación entre ambos para acceder al significado, propondremos actividades que apunten a garantizar esos conocimientos y asociaciones. Ahora bien, para poder participar con solvencia en las prácticas sociales de lectura y escritura de diferentes tipos de textos, los alumnos deben apropiarse del sistema de escritura y del lenguaje escrito. 

Numerosas investigaciones psicogenéticas han puesto de manifiesto que los niños se aproximan simultáneamente a estos dos aspectos de los textos cuando realizan prácticas de lectura: el sistema de escritura y el lenguaje escrito (Ferreiro y Teberosky, 1979; Ferreiro, 1991 a y 2001; Teberosky, 1991; Tolchinsky, 1993). Entendemos por sistema de escritura a la escritura como sistema de notación gráfica, cuya comprensión consiste en conocer sus elementos (letras, signos, etcétera) y las reglas por las que se rigen las relaciones entre ellos. El lenguaje escrito, que Claire Blanche Benveniste (1982) denominó lenguaje que se escribe, alude a la particularidad de un lenguaje más formal que el lenguaje oral e incluye las diferentes variedades discursivas que forman parte de ese lenguaje: noticias, poemas, recetas, cuentos, textos científicos, etcétera.

 En función de las investigaciones pioneras de Ferreiro y Teberosky, hace ya casi tres décadas que comenzaron a legalizarse las escrituras no convencionales de los niños: los grafismos primitivos, las escrituras sin control de cantidad, las unigráficas, las que exigen diferenciación para representar distintas palabras, las escrituras silábicas, silábico-alfabéticas y alfabéticas, que todavía no respetan las convenciones ortográficas. Estas producciones son consideradas verdaderas "escrituras" que enfrentan al niño con situaciones potenciales de conflicto cognitivo necesarias para el crecimiento intelectual en lo que se refiere al aprendizaje del sistema de escritura. Comenzaron a ser aceptados, asimismo, los textos infantiles que dan cuenta del proceso por el cual los pequeños van apropiándose de las características de los diversos géneros del lenguaje escrito. Actualmente, conocemos también "lecturas" que preceden a la lectura convencional. 

Volviendo al tema del objeto de enseñanza de la asignatura Lengua, ¿qué enseñamos?, ¿qué esperamos que aprendan nuestros alumnos a través de nuestra propuesta didáctica? Nuestro objetivo es que los alumnos se apropien adecuadamente de las prácticas sociales de lectura y escritura, de las características de nuestro sistema de escritura,de las diferentes variantes del lenguaje escrito y accedan, asimismo, a cierto nivel de reflexión y sistematización sobre la lengua.

PRÁTICAS SOCIALES DE LECTURA y ESCRITURA

 Esperamos que nuestros alumnos participen en prácticas de lectura y escritura de diferentes tipos de texto de circulación social, con propósitos determinados, con destinatarios reales, tal como se lee y se escribe fuera del ámbito escolar. Esto significa que leeremos y escribiremos con ellos desde el comienzo de su escolaridad libros de cuentos, revistas, periódicos, textos de información científica, etcétera. El mejor camino para llegar a ser un buen lector de la prensa se construye a través de múltiples lecturas críticas de la misma. Para disfrutar del talento de los buenos escritores, es importante tener la posibilidad de realizar prolongadas y sucesivas incursiones en el mundo literario.



Kaufman y Rodríguez, expresan que el aprendizaje del sistema de escritura y del lenguaje escrito tienen lugar, simultáneamente, desde el comienzo de la alfabetización. Asimismo, sostienen que los niños aprenden a leer y a escribir textos leyendo y escribiendo textos. Por esta razón, nuestra propuesta didáctica incluye, desde las salas del nivel inicial y las aulas de primer grado, la posibilidad de leer y producir la enorme variedad discursiva que ofrecen los textos de circu­laciónlación social. Los alumnos deben estar en contacto con recetas para hacer tortas, con periódicos para informarse sobre algún suceso de que sea de su interés, con cuentos para entretenerse con las historias y disfrutar del lenguaje literario, con instructivos para realizar experimentos científicos, etc., desde que entran en la escuela, y los irán escribiendo y leyendo de diferentes maneras hasta que puedan hacerlo de manera convencional. 












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